Psicoterapia de pareja

La terapia de pareja busca poner en común soluciones para los problemas y conflictos específicos de la pareja. Cuando dos personas se proponen compartir una vida, o un periodo de sus vidas, tienen intención de construir un proyecto común. Es normal que a lo largo de ese proyecto surjan desencuentros que motiven la búsqueda de la ayuda de un tercero.

Podemos decir que el primer gran objetivo de una terapia de pareja es llegar a un acuerdo sobre el problema por el cual se acude a terapia. A través de la intervención del terapeuta, las dos personas deben poder llegar a comprender qué es lo que su pareja siente y piensa sobre el conflicto que los trae a consulta.  Es habitual que cada miembro de la pareja tenga ya el primer día una concepción muy distinta sobre el motivo por el que vienen a consulta. El origen del problema, la explicación del mismo, la motivación para solucionarlo o el propio rol que cada uno atribuye al terapeuta son también frecuentes puntos de desencuentro en la narrativa de cada miembro. La visión que cada uno tiene sobre un conflicto específico o sobre el proyecto en común está condicionada no solo por las particularidades de cada uno, sino también por las expectativas sobre el otro, así como por la historia, más o menos larga, de esa misma pareja.

Una terapia de pareja pone en marcha un encuadre que posibilita una nueva perspectiva sobre los problemas de la misma. Una perspectiva más global e integradora en la que los dos se puedan sentir reconocidos y a partir de ahí, tengan la posibilidad de pensar y decidir qué es lo mejor para cada uno y para los dos, y cómo lograrlo.

Una terapia de pareja no es un lugar donde uno viene a ser juzgado sobre los errores que ha cometido ni tampoco un lugar donde uno viene a buscar el apoyo de un tercero frente a su pareja. La terapia de pareja es un espacio en la que se plantean en libertad los problemas y el sentido de un proyecto en común.

La gestión del tiempo, de las actividades, del dinero, la relación con las familias de origen, los hijos, la sexualidad, el trabajo o las aspiraciones de futuro, son puntos habituales de desencuentros.

La terapia de pareja no siempre pasa por solucionar los problemas para que la pareja siga en el mismo formato en el que llegó. A veces el objetivo del trabajo es gestionar los conflictos irreconciliables y no seguir siendo parejas amorosas, pero sí buenos padres y madres o amigos. La ayuda de un profesional sirve también para plantear los problemas de una separación y, en consecuencia, la comunicación con los hijos y  la familia extensa, la custodia  o el reparto de un patrimonio en común.

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